CAPÍTULO 8

La criminal de Krypton, ignora que Zod, Ursa y Non, fueron derrotados por Superman y que perdieron sus poderes en la tierra quedando atrapados en la fortaleza de la soledad, el hogar del súper héroe.

La delincuente que desconoce la suerte que han corrido sus compañeros criminales planea unirse a ellos para someter a la Tierra y a sus habitantes para que les sirvan como esclavos. Ni se imagina que el hijo de su odiado enemigo es una habitante más de ese planeta desde hace años y que se dedica a ayudar a los demás. Cuando descubra quien es no va a dejar que Mara se salga con la suya.

La habitante de Krypton, al igual que Zod, Ursa y Non, detesta a Jor-El. Su retorcido sentido moral les impide verse a si mismos como los delincuentes que en verdad son, creyendo que eran oprimidos por los mandatarios del extinto planeta y que tan solo luchan por lo que consideran justo. Olvidan que, en realidad, solo han pretendido luchar por sus propios intereses.

El bienestar de los habitantes de su planeta les traía sin cuidado.

De haber alcanzado el poder en su planeta habrían hecho lo mismo que Zod y sus compañeros planeaban hacer cuando llegar a la Tierra ; someter a sus ciudadanos a su gobierno de poder y control, sembrando el terror y aniquilando a aquellos que se rebelen y se atreviera a desobedecer sus órdenes.

En el antiguo ático de Lane, que ahora ocupa Marilyn, la rubia termina de arreglarse para su primer día de trabajo en el periódico más famoso de la ciudad. Aun no puede creer que vaya a trabajar rodeada de periodistas con el daño que le ha hecho esa gente con sus mentiras.

El compañero de la actriz vuelve a adoptar esa postura corporal ligeramente encorvada tan característica de su alter ego ;Clark Kent.

—¿Nos vamos? —pregunta él.

—Sí. Disculpa si te hice esperar. —responde la rubia mirando al espejo del recibidor por última vez y sonriendo.

Luego ambos salen del que ahora es hogar de Norma Jean y encaminan sus pasos hasta la puerta de salida del edificio después de bajar hasta el último piso de la finca desde el coqueto ático.

Por las calles de la ciudad transita la gente camino de sus respectivos empleos con prisa, mucha prisa,  bastante estresados.

A diferencia del día anterior en el que se trasladaron desde la redacción del periódico hasta el edificio en el que ahora vive Marilyn, en coche, en esta ocasión ambos deciden llegar caminando hasta el Daily Planet, a pesar que eso les tomará cómo unos cincuenta minutos.

Es saludable caminar durante un rato todos los días a pesar que el calzado de la rubia no es demasiado apropiado para una larga caminata.

Ella ya comienza a resentirse de los pies.

—Debería usar un calzado más cómodo. Esos zapatos tan estrechos y con tanto tacón no son muy apropiados para caminar. —le aconseja el periodista.

—Tienes razón, pero no puedo evitarlo. Me gustan los tacones, siempre he vestido de manera muy femenina. Es parte de mi personalidad. —se sincera ella tratando de soportar el dolor cada vez más intenso que sus pies están sufriendo atrapados en esos zapatos. —Me gusta causar una buena impresión. —dice la rubia mientras imágenes de su llegada a distintos eventos artísticos de su época.

—Puedes usarlos, ¿por qué no salir de casa con un zapato bajo y más cómodo para llegar al trabajo y luego allí ponerte los tacones? A algunos hombres no nos importan tanto cosas que a las mujeres tanto os preocupan. Lo de los zapatos de tacón es una de esas cosas. Con o sin ellos son igual de bonitas. —le asegura el reportero.

El trayecto hacia la redacción del Daily Planet transcurre en principio sin ningún contratiempo. La actriz va sujeta al brazo de su nuevo compañero de trabajo. La rubia se sorprende al notar la dureza del cuerpo de su nuevo compañero. A simple vista y con ese traje clásico, algo pasado de moda que lleva, no puede apreciarse con claridad el cuerpo del periodista. Da la sensación de estar mucho más delgado de lo en realidad está.

El  paseo hacia el periódico de la pareja deja  de ser tranquilo cuando ambos ven a un ladrón robar el bolso de una anciana y marcharse corriendo con él en la mano. El ladrón en su carrera huyendo empuja sin querer a Clark y se duele del hombro con el que ha golpeado al periodista.

«¡Qué demonios!»

—Olvidé algo. Enseguida vuelvo. —dice el reportero marchándose.

La artista, sin pensárselo dos veces, acude con rapidez junto a la anciana que ha sufrido el atraco para cerciorarse que se encuentra bien y no ha resultado herida. Enseguida la ayuda a levantarse.

—¿Se encuentra usted bien? —pregunta la hermosa estadounidense a la mujer más mayor.

Lejos de allí, Superman aparece en el camino del ladrón y se coloca frente a él con los brazos en jarras mostrando cual grande es.

—¿Entrenándose para una maratón? —bromea el súper héroe mirando al criminal.

El maleante trata de huir de allí pero Kal-El es mucho más rápido y le atrapa, recupera el bolso de la mujer y lleva al delincuente a comisaría.

Lejos de allí, la anciana agradece a la rubia su ayuda y la mira.

—¡Norma Jean! —exclama la dama.

Cuando la actriz se percata de la identidad de la mujer a la que ha ayudado su cara muestra una expresión de sorpresa que intenta disimular.

«¡Berniece!» piensa la rubia al verla.

Acaba de ir en ayuda de su propia hermana, media hermana en realidad. Berniece Baker.

—¿Norma Jean eres tú? —pregunta la mujer con la voz quebrada por la emoción.

Aunque la actriz quisiera abrazar a su media hermana, a la que tanto ha querido siempre, sabe que no es prudente hacerlo. Berniece no comprendería como en esa época su hermana se ve tan joven.

¿Cómo se lo va a explicar si ni siquiera ella entiende muy bien todavía lo que ha pasado?

No le queda más remedio que mentirla o al menos ocultarle la verdad.

—Ya sé, dicen que me parezco a esa actriz que se llama Marilyn Monroe, pero en realidad yo soy Norma, solo Norma. —responde la muchacha ayudando a incorporase a su hermana.

Lejos de allí, Mara sonríe al pasar junto a un puesto de periódicos y ver algo. Acaba de descubrir como va a pasar desapercibida en aquel planeta y pone en marcha su plan.

Clark llega minutos después junto a las dos mujeres y devuelve su bolso a Berniece.

—Muchas gracias, guapo muchacho, es usted un joven guapo y encantador. —dice la hermana de la rubia acariciando la mejilla del reportero y mirando a la pareja con una sonrisa.

—¿Cómo..? —pregunta Marilyn al reportero y mirando el bolso.

—Superman se encargó de ese hombre y me encargó que le devolviera el bolso.

Al escuchar el apodo que Lois Le puso al hijo de Jor-El la mujer de otro tiempo sonríe, algo que no pasa desapercibido para Clark Kent.

Marilyn Monroe comienza su primer día de trabajo ayudada por su nuevo amigo.

Días después, cuando la pareja llega al Daily Planet un día más,  los ojos de los trabajadores del diario miran a la actriz y no de muy buena forma.

—¿Qué pasa señor White? —desea saber el periodista.

El redactor jefe le muestra una instantánea en un periódico al hijo de los Kent en el que sale una mujer de cabello oscuro  amedrentando a unos viandantes lanzándoles por los aires. Una mujer exacta físicamente a Marilyn

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