CAPÍTULO 10


La mujer le mira desafiante y con una cínica sonrisa en el rostro. Ese hombre no es terráqueo, eso es seguro. Es casi seguro que es de su mismo planeta, el extinto Krypton. Es varios años más joven que ella, que debe andar por los cincuenta y cinco años años más o menos. Ese chico con capa roja y traje azul, alto de pelo negro, fornido, alto y de ojos azules es muy pero que muy atractivo. Posee el atractivo de los hombres de su planeta. Tiene un gran parecido con Jor-El, uno de los científicos de Krypton. Jor-El, ¡el maldito Jor-El! Ese hombre despreció su amor, todo lo que ella podía ofrecerle para quedarse con su insípida esposa, que no era tan hermosa, ni tan decidida. Si ese hombre hubiera cambiado a su esposa por ella le hubiera ido mucho mejor, habría podido aliarse con ella, Zod, Ursa y Non, para gobernar Krypton. Pero era una persona demasiado recta y honesta, que no dudo en llevarla a juicio no solo a ella, sino a sus tres aliados también. Además también la acusó de querer matar a su esposa y eso nunca se lo va a perdonar. Escapó antes de ser siquiera juzgada, pero ignora la suerte que corrieron Zod, Ursa y Non. Si el hombre que amaba se hubiera unido a ella posiblemente estaría vivo, habrían huido de su planeta antes de que este hiciera explosión en el espacio. Pero no, él prefirió a la estúpida de su esposa en lugar de escoger a la mujer adecuada en lugar. Quedarse junto a a su esposa  le llevó a la muerte. «Cada cual tiene lo que se merece.» piensa la malvada ex habitante de Krypton sin dejar de mirar a Superman sin sospechar que es el hijo del hombre que más ha amado y odiado a la vez. Después de unos minutos observando a esa mujer que ha llamado su atención, aunque no como hombre, el super héroe alza los brazos para despegar el vuelo y poco después se aleja del lugar surcando el cielo mientras varias personas, en especial niños y adolescentes, le siguen con la mirada. Lejos de allí, Lex Luthor maquina nuevos y turbios negocios con los que se sigue enriqueciendo a costa de los honrados ciudadanos del mundo, en especial los de la ciudad de Metrópolis. En sus negocios cuenta con la inestimable ayuda de su futura esposa que al igual él carece del más mínimo escrúpulo, ni sentimiento de vergüenza, ni compasión por sus semejantes, que se ha asociado con él en varios negocios. Mientras idean como hacerse cada vez más ricos, no dudan en traicionar a aquellos corruptos como ellos que tienen las mismas malignas intenciones aunque para ello tengan que perjudicar al resto de la población mundial. Una vez que sus alianzas con ellos les ha proporcionado lo que buscan, no se lo piensan un segundo a la hora de deshacerse de sus rivales, quedarse con su dinero o bien con sus negocios para luego tenderles una trampa que les lleva directamente a prisión. La única lealtad que mantienen es al dinero, y entre ellos, nada más. Pero para ello tienen que acabar con Superman, y por lo visto acabar con el hijo de Krypton es mucho más complicado de lo que parece, siempre consigue escapar de las trampas mortales que le ponen por si solo o recibe ayuda. Lex Luthor ya ha pasado varias veces por. prisión por culpa de Kal-El. En el Daily Planet comienza su primer día de trabajo como secretaria con los ojos de aquellos que trabajan allí puestos sobre ella. Algunas personas la miran, sonríen y cuchichean comentando su increíble parecido con ella misma. Otras, la miran y cuchichean también, pero en esta ocasión, la miran mal debido a su similitud física con la extraña y peligrosa mujer, con la villana que está sembrando el terror en la ciudad. Además consideran que es demasiada coincidencia la aparición de la rubia y la de esa extraña chica, al igual que la llegada a la ciudad al mismo tiempo del tímido reportero Clark Kent y el superheroe Superman. Aunque para los habitantes de la Tierra no es lo mismo, ya que tanto Clark como Ka-el son buenas personas que no han hecho daño a nadie. Y lo más importante es que son dos personas diferentes, pero esas dos mujeres, esos dos clones...No engañan a nadie, tienen que ser la misma persona que trata de engañar a la gente. Nadie puede parecerse tanto entre si sin estar relacionados. La nueva adquisición del periódico trata de ignorar esa situación que tanto le incomoda y se centra en su trabajo, aprender todo lo que necesita para desempeñar bien su labor. Además tiene que agradecer a ese hombre tan bonito que surca los cielos, que haya hecho tanto por ella. Desde que la salvó de morir arrollada por aquel coche le recuerda con una sonrisa en los labios. Ese hombre tan alto, guapo, fornido, con ese cabello negro intenso, esos ojos azules tan hermosos y esa sonrisa entre pícara con  dulce podrían enamorar a cualquier mujer. Es tan generoso... Ayuda a los habitantes de la Tierra sin pedir nada a cambio aunque algunos de ellos traten de acabar con él,  esos son solo criminales. La rubia comienza a entender porque Lois Lane terminó enamorándose de él. Por otro lado está su compañero de trabajo, Clark Kent, que ha sido muy galante con ella desde que la actriz llegó de forma tan sorprendente y repentina  a los ochenta. La artista sonríe al recordar a los dos hombres. Tienen un físico muy similar, altos de espalda ancha, aunque sus personalidades son muy dispares. Incluso su manera de caminar y moverse. —Señorita. —dice una voz sacándola de su ensimismamiento. —Sí, dígame señor White. —Necesito que eche estas cartas al correo y y me resuelva unos asuntos en el banco. —le dice el redactor jefe del diario. Ella le sonríe. Lejos de allí, la medio hermana de Marilyn aun impactada por su encuentro fortuito con ella recuerda ese momento. Fue un shock para toparse de frente con una mujer que no es que se parezca muchísimo a Norma Jeanne, es que es exacta a su pariente. Eso la puso triste pues hace ya más de veinte años que su amada hermana dejó el mundo de los vivos. Aunque no se veían demasiado debido al trabajo de Marilyn se querían muchísimo. Norma Jean, porque para ella siempre fue Norma Jeane, solo Norma Jean, era una mujer frágil y desdichada que nunca fue del todo feliz y a la que todo el mundo usaba para su propio placer o beneficio. La anciana toma un viejo álbum de fotos y contempla algunas fotos que tiene con su hermana. 
—Te extraño demasiado, hermana. Lejos de allí, Lex Luthor descubre la foto en el periódico de la habitante de Krypton con el rostro de Marilyn y sonríe. «¡Qué interesante!» piensa el millonario criminal mientras se fuma un puro. —Eres la socia perfecta. —dice él mirando el periódico ignorando que su futura esposa le observa muy molesta. «Más vale que no me traiciones, Lex Luthor.» piensa la dama. Marilyn echa la correspondencia al correo y después se dirige al banco. Media hora después de llegar alguien entra a robar en el local. Unos encapuchados atemorizan a los clientes, cuando tienen el dinero en su poder alguien se presenta allí. —Entregadme eso. —dice una voz procedente de la puerta del banco. Cuando los rateros se giran en dirección a la voz que acaban de escuchar se sorprenden y para cerciorarse que lo que ven es cierto miran a Marilyn. La rubia se sorprende al ver frente a una mujer exacta físicamente a ella pero con el cabello negro. Su clon la mira con sorna elevando una de sus cejas. Los delincuentes que no están dispuestos a entregar el botín que acaban de robar de enfrentan a ella apuntándola con sus armas. La mujer de Krypton se ríe e instantes después derriba sus armas con un soplido helado que les congela las manos. La superviviente de Krypton se divierte atormentado a toda la gente presente. —¡Ya basta! —dice Superman que acaba de aparecer en el banco. —¿Quién eres? —pregunta la malvada mujer. —Deja en paz a la gente. Vas a hacerles daño. —responde el super héroe. —¿Por qué te preocupas de estas insulsas y frágiles vidas? Nosotros somos superiores a ellos. —dice la extraterrestre tomando entre sus manos una de las armas de los atracadores. La mujer toca el arma y la examina  y termina disparando a Marilyn sin querer. La rubia cae desplomada al suelo. —¡No! —exclama el hijo de Jor-El corriendo junto a la rubia. La policía entra en el banco y trata de atrapar a la mujer de Krypton al tiempo que esposan a los atracadores. Pero la mujer logra escapar alzando el vuelo.

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